lunes, agosto 27

Bullying

Brajot 10a - 10b

¿Hay algo que sea tan molesto como un vecino ruidoso? Tal vez sí: vecinos que no sólo son ruidosos sino que son malandrines a los que no se les puede decir nada por miedo a futuras represalias.

Algo de esto, nos cuenta el Talmud, ocurría hace casi dos mil años atrás con Rabi Meir. 

Escena 1
En el barrio de Rabi Meir vivían un par de matones que lo atormentaban a diario.
COMENTARIO: Así es, el bullying no nació con nuestros tiempos, aunque tal vez se haya intensificado.


Escena 2
Rabi Meir se defendió de la única manera que sabía: rezando.
¿Y qué pedía Rabi Meir cuando rezaba? Rezaba pidiendo que se mueran.
COMENTARIO: Estas líneas pueden causar un poco de rechazo, así que vamos por partes. Lo que el Talmud nos quiere decir es que Rabi Meir está incapacitado de hacer nada frente a los matones. Tan indefenso está que debe recurrir al Cielo. Es cierto que, al menos en el imaginario talmúdico, las oraciones de determinadas personas pueden generar resultados asombrosos (vean cómo continua el relato), pero el punto me parece que está en resaltar la situación de riesgo en la que se encuentra el sabio.


Escena 3
Bruria, la mujer de Rabi Meir, escuchó las plegarias de su marido y lo regañó citando un versículo bíblico: "Que se acaben las transgresiones de la tierra y que los impíos dejen de serlo" (Salmos 104:35).
COMENTARIO: Estas líneas son simplemente maravillosas. Primero, en un texto escrito por hombres para hombres, aparece una mujer enseñándole a su marido sobre valores judíos que se articulan en la Biblia. Rabi Meir, gran sabio de su generación, aprende de Bruria, su compañera, que el ideal judío no es la muerte y desaparición de los malvados sino el generar las estructuras para que lo que desaparezca sea el mal y no los malos. Tomando esto en cuenta, es que debemos pensar en cómo lidiar con temas tan diversos como el bullying en las escuelas o el sistema carcelario. ¿Cómo hacemos como sociedad para procurar que la transgresión se acabe sin tener para eso que arrasar con los transgresores?


Escena 4
Rabi Meir pidió [al Cielo] misericordia sobre los malhechores, y ellos terminaron arrepintiéndose [de sus fechorías].
COMENTARIO: Vemos finalmente la fuerza de la plegaria de Rabi Meir manifestándose al cierre de este relato. Pero ahora su oración ayuda no sólo a su propia persona sino también a los hombres que logran revisar sus acciones y arrepentirse de ellas.


CONCLUSION: En nuestros días lidiar con matones es mucho más complejo que ponernos a rezar. Pero me parece que el mensaje del Talmud es claro y su tema principal no es el poder de la plegaria sino el objetivo que perseguimos al operar sobre la estructura social. El desafío no es abrazar el ideal espartano de tirar por el acantilado a quienes no se ajustan sino poder trabajar para que aquellos que hasta ahora han tomado malas decisiones encuentren los recursos para cambiar y aspirar a ser la mejor versión de sí mismos.


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